domingo, 11 de marzo de 2012

#13. ¿Por qué?

- Claro - dije sonriente
- ¡No! - dijo el pequeño en alto - Yo no quiero que Anna duerma contigo.
- ¿Por qué? - preguntó
- Porque no es tu papá, es mi papá... y ya no quiero que seas mi mamá.
- ¿Por qué no?
- Porque eres mala, te has llevado a mi papá en mi sueño y no quiero - dijo con lágrimas en los ojos

El pequeño se abrazó a mi pierna y lloraba. Le cogí en brazos, y se abrazó a mi cuello. Notaba sus lágrimas resbalar libremente por él, con prisa. Anna y yo nos miramos a los ojos, noté tristeza en su mirada. Un rato después, se fue, y yo fui con el pequeño a mi habitación. Nos sentamos en la cama.

- ¿Por qué ya no quieres que Anna sea tu mamá?
- Porque ella es mala... en mi sueño se iba contigo, y tú me decías que ya no me querías.
- Eso nunca va a pasar
- ¿No?
- Claro que no... venga, vamos a dormir.
- Vale, papá.

Me acosté y el niño se tumbó abrazándome, con la cabeza en mi pecho, y al poco tiempo se quedó dormido. Yo me quedé mirando al techo y pensando en por qué habría tenido esa pesadilla. Entonces, me quedó claro que debía de olvidarme de Anna y centrarme más en mi hijo, que era lo que quería.

Por la mañana, el pequeño me despertó como casi siempre, moviéndome de un lado a otro en la cama, y me dio un beso en la mejilla.

- Buenos días, papá
- Buenos días chiquitín - sonreí - Venga, vamos a despertar a Anna que hay que desayunar
- Anna se ha ido
- ¿Qué?
- Sí... le dije que tú habías dicho que era mala y se fue...
- Pero, ¿por qué le dijiste eso?
- Porque no quiero que te vayas con ella y me dejes solo... Porque sé que si ella viene yo ya no seré nada para ti... - estaba a punto de llorar.

Le abracé fuerte y le susurré:

- Nunca te voy a dejar solo, ¿vale? Y ella tiene novio, no va a venir conmigo - sonreí - Anda, vamos a desayunar...

En ese momento, recibí un mensaje al móvil. Lo tenía en la mesilla derecha, por lo que el pequeño me lo acercó.

- Toma papá.

Cogí el teléfono y leí el SMS que acaba de recibir, desde un número definitivo.

"Los niños y los borrachos nunca mienten, lo que quiere decir que Danielito me ha dicho la verdad, no quieres que esté allí. ¿Por qué no lo dijiste desde el principio? Pero gracias por todo Dani... de verdad, gracias. Ya... nos veremos, o no. Ahora mismo lo último que quiero ver es a ti"

Miré al pequeño, que sonreía feliz, y le abracé. Y, entonces me doy cuenta de la verdad de mis sentimientos. "Anna, te quiero..." - susurré.

- ¿Qué has dicho, papá? - me preguntó el pequeño
- Nada, movidas...
- Te quiero papá... nunca te vayas con Anna

#12. La pesadilla.

Un rato después, nos fuimos a casa. Duché al pequeño, me duché yo y por último se duchó Anna, mientras yo preparaba la cena. Al pequeño le preparé un biberón con leche y un poquito de cacao en polvo, y para nosotros macarrones a la bolognesa. Cuando Anna salió de ducharse, el niño ya se estaba tomando su biberón. Anna le miró unos segundos, y el niño también la miró. Y también sonrió. Preparé la cena en dos platos y comenzamos a cenar. Después, recogí los platos, los puse en el lavavajillas y nos fuimos los tres al sofá.

- Papá...
- Dime canijo
- ¿Puedo dormir en tus brazos?
- Claro, ven - dije sonriente

Cogí al pequeño y lo acomodé entre mis brazos para que durmiera, tapado con una fina manta. Anna observaba atentamente Modern Family, su serie favorita, y yo miraba al niño, sonriendo. Le acaricié la cara y se movió un poco.

- Annita, ¿me puedes hacer un favor?
- Claro, dime
- Ves a la cama de Danielito y quita las mantas, que le voy a acostar
- Vale

Anna fue rápidamente y, minutos después, avisó de que ya había acabado su labor. Me levanté con cuidado del sofá y llevé al niño a la cama. Una vez ahí, le tumbé bien y le tapé con las mantas. Me senté en el filo del colchón y me puse a mirarlo un buen rato, sonriendo. Le di un besito en la mejilla y salí de la habitación, dejándole la puerta entreabierta. Cuando llegué al salón, me senté al lado de Anna en el sofá, y ella apagó la televisión.

- ¿Por qué apagas?
- No lo sé, creo que tenemos que hablar.
- ¿Hablar? ¿De lo de antes? No, gracias.
- No, Daniel, no es de eso.
- ¿Entonces?
- Estoy sorprendida. No sé... eres muy buen padre, de verdad. No dejas que le pase nada y le cuidas a la perfección... Dios es... extraño. No sé, si alguien me hubiera dicho que eras así no me lo hubiese creído...
- Entiendo que sea difícil de creer, un tipo como yo... pero bueno, cría fama y échate a dormir, ¿no? Lo que pasa es que al estar nosotros solos, al ser él lo único importante de mi vida no puedo hacer otra cosa... ésto me sale sólo... Si le pasara algo, moriría, en serio.
- Se ve... bueno Dani, me voy a dormir, que ya es tarde y tengo sueño.
- Descansa - le di un beso en la mejilla
- Y tú - me sonrió

Anna se fue a su habitación y, unos minutos después, yo a la mía. Concilié el sueño rápido, pues ese había sido un día bastante duro y cansado, pero, no sé por qué, las palabras de Anna me hicieron un poquito más feliz. El saber que me seguía queriendo me había hecho sonreír, pero yo ahora no necesitaba una pareja, ni mi hijo necesitaba una madre.

- Papá... papá, no te vayas... ¡¡PAPÁ!!

Me desperté rápidamente y fui hasta la habitación del niño, lugar desde donde provenían esos ruidos. Abrí la puerta y el niño estaba llorando en la cama. Cuando le vi fue corriendo hacia él, me senté en la cama y le cogí en brazos, abrazándole.

- ¿Qué pasa, canijo?
- He tenido una pesadilla en la que te ibas con Anna para siempre y me dejabas solo...
- Eso no va a pasar nunca, ¿vale? Tú y yo siempre juntos... ¿Colegas?
- Colegas... - sonrió - ¿Puedo dormir contigo?
- Claro - sonreí
- Y... ¿yo puedo dormir con vosotros? - dijo Anna desde la puerta

#11. Miedo.

- ¿A qué te refieres?
- Dani yo... yo... nunca te he odiado. Desde que pasó lo del hospital no he podido parar de pensar en ti, en cómo estabas, en qué pensabas de mí... Aquel chico que estaba conmigo era mi novio, sí, pero no teníamos nada serio. Él estaba enamorado de mí y yo no pude negarle nada, pues todo fue antes de tu accidente. Y sí, sé que me porté mal contigo mintiéndote pero... en aquel momento sólo me salió hacer eso. Y vine aquí con la mentalidad de no verte, de que no estabas aquí... Pero cuando te vi con el niño, con una rosa y pidiéndome perdón me dieron ganas de abrazarte y...
- Tu orgullo no te lo permitió, lo sé. He pensado en ésto todas las noches desde que viniste. Y en lo que dice Danielito de que te quiere como madre. Y no, no puede ser. Yo no quiero que mi hijo tenga una madre. Quiero que tenga a SU madre. Y él me ha hecho olvidarme de lo que sentía por ti, de lo enamorado que estaba de ti. Yo no quiero una pareja, yo no quiero una novia. Con mi hijo tengo suficiente en mi vida. Puedes venir de vez en cuando y quedarte en casa, pero no quiero que te sienta como madre, ¿entiendes? No es tu hijo para que tengas derecho a ejercer esa responsabilidad. Yo quiero tenerte como amiga y que el niño te vea como "la amiga de papá", no como "mamá".
- Para mí cuidar de tu hijo como madre no es una responsabilidad, es un favor que te hago...
- ¡PERO YO NO QUIERO QUE ME HAGAS ESE FAVOR! - dije irritado - Anna, el niño... el niño es mi vida. No necesito que me hagas ese favor, le he cuidado yo sólo y lo voy a seguir haciendo. Si algún día me enamoro intentaré desenamorarme, ¿vale? Pero es que no quiero que el niño se distancie de mí...
- Espera, ¿me estás diciendo que tienes miedo a que tu hijo se distancie de ti sólo porque yo ejerza de madre?
- Tengo miedo de que se distancie de mí, de que te enseñe sus dibujos sólo a ti porque yo esté en el programa, de que te abracé más a ti que a mí, de que no quiera jugar conmigo... Anna, mi hijo es... mi hijo es lo único que necesito para ser feliz. Y no soportaré que venga alguien y me lo arrebate. - dije tajante, cerrando la conversación.

Anna giró la cabeza y siguió mirando al pequeño mientras éste jugaba con unos chicos. Pude observar cómo unas lágrimas trasparentes caían por aquel delicado rostro, dejando demostrar la tristeza que se tenía. El pequeño se acercó hacia nosotros y la miró.

- Papá, ¿por qué llora Anna?
- Porque se ha hecho daño en la rodilla
- Ah...

Se fue otra vez a jugar, no muy convencido, y me quedé mirando a Anna de nuevo. No podía verla así, es más, me arrepentía de todo lo que le había dicho, pero era lo que sentía. Tenía miedo de que mi hijo se distanciara de mí. Y entonces, fue cuando pensé. ¿Por qué iba a hacerlo? ¿Por qué se distanciaría de mí si Anna se viniera con nosotros? Lo que me pasaba era algo muy simple, MIEDO.

#10. Sentimientos.

Sonreí después de que el pequeño me dijera aquello y me pidió que fuera con él a jugar. No lo dudé y caminé hacia su habitación. Andaba delante de mí ilusionado y cogiéndome la mano con fuerza. Desde luego mi hijo era lo mejor que tenía. Me había hecho olvidarme de mis sentimientos por Anna, todos menos la amistad que sentía por ella. Nos sentamos en el suelo y me dio un coche para que jugara con él a carreras.

[Narra Anna]

Desperté y estaba tumbada en el sofá, me extrañó, pues lo último que recordaba era que Dani estaba sentado a mi lado. Le busqué por toda la casa, hasta que llegué a la habitación de Danielito, donde estaba la puerta entornada. Me quedé escuchándoles desde fuera, pero decidí entrar. El niño me miró sonriendo.

- Mira, papi, ha venido Anna a vernos - dijo sonriente

Dani giró la cabeza y me miró sonriente. Yo también sonreí.

- ¿Quieres jugar?
- No puede, pequeñajo
- ¿Por qué?
- Porque... ¡¡vamos a merendar!!

Dani cogió al pequeño y se puso a hacerle cosquillas mientras el pequeñajo reía, y él también. Habían pasado tres años pero Dani había cambiado mucho, demasiado, y además para bien. Lo que no había cambiado eran mis sentimientos por Dani. Ahora le veía ejerciendo de padre soltero y me imaginaba que ejercía de padre conmigo y nuestro hijo. Pero la realidad no era esa. Dani me había olvidado y yo me iba a casar. Una buena realidad, creo.

[Narra Dani]

Al ver a Anna en la puerta sonriendo y mirarla a los ojos me di cuenta de que sus sentimientos por mí no habían cambiado, pero los míos por ella sí. Yo ya no la quería, para mí Anna era una amiga como Romina, Cristina... una amiga, y ya está. No iba a volver a sufrir por ella. Ella me dijo que le jodía la vida, así que, ¿para qué jodérsela más? Era tontería. Dejé de mirarla, cogí a mi hijo en brazos y nos fuimos los tres hacia la cocina. Anna estaba muy cariñosa por él, y él había cogido mucha confianza por ella, por lo que me daría pena cuando se fuera. Le corté un plátano y una manzana al pequeño y se la puse en un plato que llevó al salón. Se puso en la mesa de centro y le encendí la televisión, con el canal Disney Channel. Me quedé mirándole apoyado en el marco de la puerta principal del salón, con Anna a mi lado.

- Le he cogido cariño... - me dijo
- Es un niño encantador, se le coge cariño fácilmente - dije orgulloso
- Sí...
- Todos los días, cuando tenía el programa, me lo llevaba y lo dejaba en la zona de Ranking con Cristina y las maquilladoras
- ¿Sí?
- Sí, ya te dije que me es imposible separarme de él.
- Si te apetece... podemos ir los tres a dar una vuelta esta tarde.
- Me parece bien, que el niño se despeje un poco - sonreí

Cuando Danielito se acabó la merienda, me dio el plato y después un besito en la mejilla. Le cogí en brazos y fuimos a la habitación. Cogí una camisa y unos vaqueros de su armario, con las Converse rojas, y le vestí.

- ¿Dónde vamos, papá?
- A dar una vuelta, hijo, ¿vale?
- ¿Y podemos ir al parque?
- Claro - sonreí

Le terminé de vestir y se fue al salón. Después nos cambiamos Anna y yo. Salimos de casa y fuimos a un parque cercano a la urbanización de apartamentos donde vivía. Me senté en un banco con Anna mientras que el pequeño iba a jugar.

- No corras mucho por si te caes, ¿vale?
- Vale papá.

Poco después, ya estaba jugando con un par de niños de su edad en los columpios. Sonreía al verle tan feliz. Nos miraba un par de veces y nos saludaba a los dos. Se acercaba de vez en cuando para pedirme agua o descansar un rato. Anna decidió ir a comprar una bolsa de pipas para nosotros. Cuando llegó, comenzamos a hablar.

- Nunca imaginé que podías llegar a tener un hijo..
- Ni yo, pero la verdad es que es lo mejor que me ha pasado en la vida.
- Se ve... y él te quiere muchísimo, no te deja que te separes ni un momento y quiere que te busques novia.
- No Annita - dije riendo - no te confundas, el niño no quiere una novia para mí, el niño quiere una madre... y quiere que esa madre seas tú.
- ¿De verdad?
- De verdad... me lo ha dicho muchas veces.
- Pues... tal vez... pueda hacer un esfuerzo...
- ¿Cómo? ¿A qué te refieres? - pregunté sorprendido
- Que si quieres que ejerza como madre del niño... sólo tienes que pedírmelo una vez.
- Pero... tu vida... tu novio...
- Todo podría cambiar.

#09. Mamá.

Pasaron tres días desde que Danielito ingresó en el hospital. No me había movido de ahí en todo el tiempo, y Anna también venía la mayor parte del tiempo. Algunos médicos la llegaron a confundir como la madre del niño, y ella no hacía más que desmentirlo. Mis padres y los padres de Espe, la madre del niño y persona a la que seguía queriendo, vinieron los dos últimos días, pues no habíamos dejado de hablar en el tiempo que había pasado desde que ella murió. El pequeño tampoco quería que me separara de él, y era normal. Por la mañana de aquel jueves, pasaron a darle el alta al pequeño, y Anna estaba con nosotros.

- Buenos días, vengo a dar el alta a Daniel Martínez Pineda
- ¿Ya nos vamos a casa, papá?
- Sí, hijo, sí - dije sonriente - Ya te has puesto bueno
- ¡Bien! - gritó sonriente

Le vestí mientras la enfermera rellenaba los papeles requeridos y Anna me observaba fijamente. Cuando acabé de cambiarle de ropa, le cogí el brazos y fuimos hasta el coche. Ahí, le monté en su sillita, pero antes de cerrar la puerta, me hizo quedarme un rato con él.

- Papá...
- Dime hijo
- ¿Se va a venir Anna para siempre con nosotros?
- No chiquitín, Anna se queda unos días, pero luego se va
- Entonces... ¿no va a ser mi mamá?
- No hijo...
- Bueno, no pasa nada, te tengo a ti, papá.

Sonreí y le di un besito cariñoso en la frente, y después él me dio uno en la mejilla. Le puse bien el cinturón y me monté en mi sitio para conducir. Anna estaba tranquila mirando por la ventana, aquel día habíamos hablado especialmente poco, y no sabía el por qué de esa amarga situación.

Tres cuartos de hora después, llegué a mi casa. El niño se había dormido en el trayecto, y Anna y yo habíamos mantenido una pequeña conversación de medio minuto. Nos bajamos del coche, cogí al pequeño en brazos para no despertarlo y Anna se ofreció a coger el bolso con las cosas del hospital. Subimos hasta mi casa en silencio. Abrió la puerta, pasé al salón y dejé al pequeño en el sofá, tapándole después con una manta, pues hacía fresquito para él. Me quedé un buen rato observándole mientras le acariciaba la carita, tenía un gran parecido a su madre.

Poco después, hice pechugas de pollo rebozadas en puré de patatas para cenar. Desperté al pequeñajo para comer.

- Daniel... chiquitín... - susurré moviéndole suavemente
- Mmm... papá...
- Venga, que hay que comer.

Se despertó, se puso en pie en el sofá y me abrazó, queriendo que le cogiera en brazos. Así lo hice y fuimos hacia la cocina donde, en un sitio, tenía preparado su plato de comida, ya cortado en pequeños trozos, para dárselo.

- Mi comida favorita - exclamó sonriente el pequeño
- Sí, te la tienes que comer bien, eh?
- Claro - sonrió

Cogí su tenedor y empecé a darle la comida cachito a cachito, mientras Anna nos miraba sonriente. Hubo un segundo que me fijé en su mirada, y me volví a ver reflejado en ella. Sonreí y seguí dándole la comida al pequeño, que dijo una cosa que me impactó un poco.

- Papi, ésta la vamos a hacer para que Anna sea mi nueva mamá, ¿vale?
- Pero Anna se tiene que ir a su ciudad...
- Cuando venga a Madrid

Sonreí y seguí dándole la comida. Cuando acabé, se fue a jugar al salón y Anna y yo nos quedamos comiendo, hablando sobre temas absurdos sin importancia alguna. Me apetecía preguntarle sobre su vida en Miami, cómo le iba y en qué trabajaba, pero nunca veía el momento adecuado. Acabamos de comer y nos pusimos a recoger la mesa y a fregar los platos juntos, sin ninguna risa tonta de ésas que nos echábamos antes. Después, fuimos al salón.

- ¿Qué tal si vemos una película? - me preguntó
- Está bien

Eligió Nothing Hill, la película favorita de ambos. Nos sentamos en el sofá, muy juntos. Según iba pasando la película, ella se apoyó en mi hombro y se quedó dormida, tapada con la manta que había usado antes mi hijo. El pequeño salió de su habitación y se acercó a nosotros.

- Así parece que está mamá aquí...
- ¿Sí?
- Sí, con mamá también estabas así.

Señaló una foto encima del televisor, en la que aparecíamos la madre del niño y yo en esa misma posición, y no pude evitar que unas lágrimas rebeldes llenaran mis ojos, deseosas de salir, y, desgraciadamente, cumplieron su deseo.

- ¿Por qué lloras, papá?
- Porque yo también echo de menos a mamá
- Pero tú me dijiste que mamá nos veía desde el cielo...
- Claro, mamá nos ve siempre.
- ¿Y ahora estará feliz?
- Claro que estará feliz chiquitín, porque piensa en ti y en mí.
- Papá, pero yo quiero que Anna sea tu novia y sea mi nueva mamá...

#08. Todo va bien.

- ¿Son ustedes los padres de Daniel Martínez Pineda?
- Yo... soy su padre, su madre murió... ¿Cómo está?
- Su hijo ha cogido una gripe poco tratada en España, pero no es nada grave, sólo que a los niños tan pequeños les afecta más de lo normal. Le dejaremos aquí durante tres días para ver cómo evoluciona, ¿vale?
- ¿Podemos pasar a verle?
- Claro.

Seguimos al médico hasta la habitación, dónde estaba mi hijo despierto, con una vía enganchada a su pequeña mano y tenía los ojos llorosos. Me acerqué despacio a él y le acaricié la carita.

- Papá...
- Dime hijo
- No me quiero morir
- No te vas a morir, cariño. Los médicos, Anna y yo te vamos a cuidar para que te pongas bien, ¿vale?
- Vale papá... Pero, ¿me voy a quedar aquí solito?
- No, voy a estar yo contigo todos los días, ¿vale?
- Vale... - puso mala cara y me preocupé
- ¿Qué te pasa?
- Me duele la barriga...
- No te preocupes, se te pasará... Venga, duérmete un poquito, ¿vale?
- Vale...

Le miré enternecido y le cogí en brazos. Me senté en un sillón, le acomodé encima mía, y le observé dormirse lentamente, con gestos de dolor. Aún tenía la fiebre alta. Anna nos miraba sonriendo desde la puerta. Le dije con un gesto que se acercara. Se sentó en el filo de la camilla.

- Qué escena tan... cuqui...
- Anna, te lo juro. Tengo ganas de llorar. Una mezcla de felicidad con la tristeza y la preocupación. Culpabilidad mezclada con alegría... Alegría de volver a verte y culpabilidad por ver a mi hijo aquí. No hay cosa que más desee en este mundo que su madre esté conmigo y él esté bien. Y te agradezco mucho que me hayas perdonado...
- Dani... si quieres... puedo quedarme yo con él esta noche y... tú descansas...
- No, es mi hijo y quiero estar con él. Ya te he dicho que me es imposible separarme de él, Anna. Y deberías entenderlo... - le acaricié la cara al pequeño

A la media hora, comenzó a despertarse otra vez. Tenía mala cara y comenzó a llorar, sería por la fiebre o por miedo. Le abracé lo más fuerte que pude.

- Papá, me duele mucho la cabeza...
- Tranquilo, chiquitín, es normal, estás malito...
- ¿Me voy a morir?
- No... no te vas a morir... - las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos
- ¿Por qué lloras papá? Si el que está malito soy yo....
- Porque no quiero que estés malito.

#07. Gracias

- Y... ¿has pillado hotel? - me preguntó
- No, todavía no - contesté sonriendo - Pensaba buscar uno en cuánto llegara
- De eso nada, tú te vienes a mi casa conmigo y con Danielito
- No quiero molestar... y después de lo que pasó...
- Anna, olvida lo que pasó y piensa en el presente, ¿vale?
- Vale...
- Pues venga, nos vamos ya.

Dani cogió al pequeño en brazos y caminamos hacia su coche, que estaba un poco retirado. El pequeño se quedó dormido, era igual que Dani cuando dormía. Dani, además, llevaba mis maletas, y casi no podía hablar.

- Dani, déjame al niño si quieres...
- Vale, se tiene que acostumbrar a ti.

Cogí al pequeño en brazos y seguimos caminando. Cuando llegamos hacia su coche, abrió el maletero y metió dentro las maletas, casi no cabían. Me abrió la puerta trasera y puse al pequeño en su sillita, atándole bien después. Y seguía dormidito. Me aparté un poco y Dani le dio un besito en la frente y le acarició la cara, era un buen padre. Sonreí y monté en el asiento del copiloto.

Media hora después, ya habíamos aparcado el coche y subíamos en el ascensor hacia su piso, un cuarto. Era un ático dúplex muy amplio que yo no había conocido nunca. Entramos a su casa, tenía una foto en la entrada de la que supuse que era la madre del niño, y me dijo que dejara a Danielito en el sofá. Le tapó con una manta y nos fuimos a la cocina. Nos preparamos un café con leche y empezamos a hablar.

- ¿Y qué tal todo por Miami?
- Muy bien, encontré novio y nos vamos a casar. ¿Y tú?
- Pues ya ves...
- Dani, siento mucho lo de tu novia...
- La echo mucho de menos, pero el niño me saca una sonrisa cada día... no soy capaz de separarme de él más de 2 horas...
- Eres padre soltero, es normal...
- Bff... lo que menos me perdonaría es que le pasara algo a Danielito...
- Tranquilo Dani, lo haces todo muy bien.
- ¿Sí?
- Sí, y en éste mes que voy a estar aquí pienso ayudarte, ¿vale?
- Muchas gracias, Anna.
- No hay de qué.

Pasamos dos horas más hablando, hasta que los leves llantos llamando a Dani del niño nos hicieron dejar de hablar e ir al salón. Me quedé en la puerta escuchando todo.

- ¿Qué pasa, chiquitín?
- Me duele la cabeza - dijo con cara triste
- A ver... - le puso la mano en la frente

Dani, con cara preocupada, se acercó a mí. Diría que casi estaba apunto de llorar.

- Dani, ¿qué pasa?
- Anna, está muy caliente. Voy a llevarle al hospital.
- Tranquilo, seguro que no es nada.
- Cuida de la casa por favor, te llamaré con lo que sea.

Dani se fue con el pequeño en brazos. Me quedé sentada en el sofá hasta que mi móvil sonó, alertando de que era Dani el que llamada. Contesté corriendo, pues estaba nerviosa yo también por saber qué le pasaba al pequeño.

- Dani, ¿cómo está?
- Le van a hacer pruebas, pero han dicho que tiene que pasar dos días aquí... ¿Puedes venir?
- Claro, cojo el metro y voy. ¿A qué hospital?
- El 12 de Octubre
- Ya mismo voy

[Empieza a narrar Dani]

Estaba en la sala de espera, mientras le hacían las pruebas a mi hijo. Estaba nervioso y asustado, muy asustado. No me perdonaría que le pasara nada a mi hijo. Era lo más valioso de mi vida. Nada me importaba si no estaba él. Entonces, vi a Annita aparecer por la puerta, y rápido, se acercó a mí.

- Dani, tranquilo, todo va a estar bien, ¿vale? Seguro que no es nada...
- Pero Anna, es mi hijo y...
- Dani, se pondrá bien...
- Cómo le pase algo.... yo...
- Tranquilo

Me abrazó fuerte y hundí la cabeza en su hombro, dejando escapar unas pocas lágrimas, hasta que el médico salió.

#06. Y pasa el tiempo.. Narra Anna

Habían pasado dos años desde aquel día en el que Dani desapareció para siempre de mi vida. No había vuelto a hablar con él ni a saber nada de él. Y me jodía mucho que, aún pasando dos años, mis sentimientos por él no habían cambiado. Pero yo sí había cambiado. Mucho.Vivía en los Estados Unidos, concretamente en Miami. Tenía novio desde hacía un año y estábamos preparando nuestra boda, y yo, sin gana alguna, pues al único al que quería era a Dani, pero eso imposible. También había cambiado físicamente. Me había teñido a morena y estaba más delgada. Mi novio, Max, me decía que no era bueno que estuviera tan delgada, pero si estaba así era por Dani. Dani había provocado muchos problemas en mi vida, y aún así, yo seguía sintiéndolo todo por él.

Aquel mes decidí viajar a Madrid a ver a mis antiguos compañeros, Romina, Flo, Guindi... les echaba de menos. Y sabía que, si iba a España, me tocaría ver a Dani. No quería. ¿O quizás sí? No sabía, todo era demasiado raro. Cuando bajé del avión me llevé una buena sorpresa, Flo estaba esperándome con Romina y su mujer. Salí corriendo a abrazarles, estaba emocionada, y ellos estaban emocionados.

- Anna, ¿qué tal estás? - me preguntó Flo
- Muy bien...
- Ese cambio de look... no te favorece.
- Ya... en cuanto vuelva volveré a mi color natural.
- Te hemos traído una sorpresa - dijo Flo
- ¿El qué?

Flo silbó y escuché, a mis espaldas, la palabra salida de la boca de la persona a la que menos me hubiese gustado encontrarme ahí. Me giré, y sonreí falsamente.

- Creí haberte dicho que no quería saber nada de ti...
- ¿Todavía sigues con eso?
- Nunca podré olvidarlo.

Entonces, observé que a su lado había un niño pequeño, de apenas año y medio, que me sorprendió bastante. Se acercó y me dio una rosa, las que me gustaban. Dani sonreía, y, sin querer, sonreí yo también.

- ¿Cómo te llamas pequeñín?
- Danié...
- ¿Y esa flor?
- Me ha dicho mi papá que es para que le perdones...
- ¿Tú papá?
- Es... es mi hijo - dijo Dani - su madre murió hace 2 meses por un cáncer de pulmón

Me quedé muy sorprendida. En ese tiempo, Dani había sido padre y yo sin saber nada de él, y, aún así, me regalaba una rosa para pedirle perdón. Agaché la cabeza para mirar al pequeño. Tenía los mismos ojos de Dani, e iba vestido como él. En ese momento, sólo me salió del alma abrazar a Dani. Cuando nos separamos, él sorprendido y yo, sintiéndome bien, hablamos de nuevo.

- Dani, lo siento...
- ...
- ¿Lo cuidas tú solo?
- Sí, estamos muy unidos los dos.
- Pobrecito, con lo pequeño que es...
- Ya...
- Es muy parecido a ti - sonreí
- Sí pero... me recuerda mucho a su madre.

Y entonces, lo supe. Lo reconocí. Seguía enamorada de Dani. Y, ese niño, merecía una madre.

#05. ¿Por qué lo has hecho?

Estaba en el hospital, mirando al techo, suspirando y pensando en Anna. ¿Por qué le había mentido? Ni yo mismo lo sabía. O sí. Creo que sí que había una razón. Una buena razón. Y es que el amor nos vuelves mentirosos. Unas veces mentimos para bien, otras para mal. En este caso era para mal. Había mentido a Anna para sentirme bien conmigo mismo. Y eso no era lo correcto. Quería que ella fuera feliz, no yo. Y sabía que ella feliz no iba a serlo conmigo. Entonces cojo mi móvil y miro la hora. 04:34 de la madrugada. No puedo dormir, no tengo sueño. Busco en Vídeos > Favoritos, y encuentro un vídeo que nos hicieron unas fans con una canción que, creo, reflejaba mis sentimientos de aquel cruel momento de mi vida. Y así, tras escucharla más de 10 veces, consigo dormirme.

Escucho unos ruidos leves fuera de la habitación, consigo distinguir esas voces. Bueno, en realidad sólo una. La otra no la había escuchado en mi vida. Entonces, abro los ojos lentamente.

- Dani... - me dice Anna - ¿Cómo estás?
- Muy bien, cuqui, como siempre. ¿Y tú?
- ¿Cuqui? - preguntó el chico que estaba con ella

Ahí me di cuenta de que la acababa de cagar, totalmente. Anna me miró con cara inexpresiva, su novio la miró a ella y yo no sabía dónde esconderme.

- Es... el mote que tenemos como amigos - sonrió - No te preocupes
- ¿Amigos? - pregunté - Ayer tú misma me confirmaste que éramos novios cuando desperté.
- ¿Novios? - reprochó su compañero, furioso - Hasta aquí hemos llegado Anna, ésto no me lo esperaba de ti.

Se fue rápido y Anna se quedó mirando la puerta un rato. Recogió sus cosas y se dispuso a irse, triste. Yo no quería que se fuera, por lo que dije su nombre en alto.

- ¡Anna!
- ¿Qué quieres? - preguntó enfadada
- ¿Era... tu novio?
- Eh... no, lo eres tú...
- Anna, deja de mentirme. Sé que no somos novios. Lo sabía desde ayer.
- ¡¿QUÉ?! - gritó furiosa - ¡ERES UN GILIPOLLAS! ¿Por qué lo has hecho, Dani? ¿Por qué has jodido mi vida?
- Yo no te he jodido nada.
- Eso dices ahora. Pero me has jodido la vida varias veces. Y, ¿sabes qué? Que ya no lo conseguirás. Me voy a ir del programa y de tu vida. No quiero volver a verte nunca. Eres un... Dios, no hay palabras para describir lo gilipollas que eres, y que he sido yo creyéndote. Adiós.
- Pero...

Se fue sin dejarme tiempo a contestar. Y lo comprendí. Ella tenía razón.

#04. Fingir y fingir. Narra Anna.

- Flo, haz el favor de salir fuera anda, quiero hablar con él.

Su jefe la miro pensativo, pero recapacito y se dio cuenta de que era la mejor opción.

La puerta se cerró de golpe a sus manos.

- Bueno Dani, sabes...sabes quien soy?

Pestañeo varias veces.

- Si, creo...creo que si. Eres Anna, Anna Simón. Mi novia, ¿no?

Anna se quedo perpleja. En qué estado mental debería de estar para que se le pasase por la cabeza que yo podría ser su novia? Y entonces ella misma recordó las palabras del médico hace solo unos minutos. 'Es posible que todo lo que diga no sea cierto. Esta en un estado en el mezcla la verdadera realidad con lo que no es cierto pero se le gustaría que lo fuera. Se compone básicamente de crear unas falsas ilusiones cerebrales producidas por sus más remotos sueños'.

Por lo que, si no estaba equivocada, uno de los sueños de Dani esque ella fuera su pareja. ¿Y cómo le dice ahora que tiene novio?

- Antes de que digas nada, quiero que estes tránquila, cariño. Lo nuestro podría seguir adelante, pero necesito un tiempo para recuperarme del todo.

'La única opción que tengo es seguirle el juego. Hacerle creer que verdaderamente soy su novia y... y mentirle.'

- mmm...claro cielo. Bueno, pero antes de nada quiero que empieces a recordar quien eres y como es tu vida. Tus amigos y familiares.

Sacó del bolso un montón de fotografías.

- Mira, ves este chico? Es tu hermano. Tu hermano mayor. Se llama Nacho, es el guitarrista de un grupo llamado Shoefiti.

Pasó de página.

- Estos de aquí son tus padres, pero no te puedo hablar mucho de ellos porque apenas les conozco....

Pasaron varias horas hablando de su pasado, haciéndole recordar que pasaba y ocurría, hasta que más o menos, comenzó a recordar.

- Muchas gracias cariño! Ahora más o menos me ubico.
- De nada. Yo ahora tengo que marcharme asique..
- Dame un beso.
- Qué?
- Pues que me des un beso, soy tu novio no?

'Mierda, se me olvidaba la parte en que tenía que fingir que soy su novia.'

Se acerco a su boca y apoyó todo su cuerpo contra la camilla del hospital. Cogió aire y, al ir a separarse, su 'novio' la agarro de la cintura y la tumbo encima de él. Así, pasaron unlagro rato besándose, hasta que ella recapacito.

-Dani, tengo...tengo que irme ya. Luego vengo a verte.

Y salió por la puerta, sin más.

PENSAMIENTO ÉL
Acabo de conseguir el sueño más deseado de mi vida. ¡Anna me ha besado! Y todo por fingir que creo que es mi novia. Quizá esto no este bien y la este mintiendo pero...la quiero demasiado como para dejarla escapar.

PENSAMIENTO ELLA
Todavía no tengo claro que acabo de hacer. Solo se que me ha gustado. Me ha gustado mucho. Esto es un problema

Dani pasó el día pensando, pensando en todo lo que había pasado desde que se había despertado.

Anna en su casa también, tenía novio pero el beso que le había dado a Dani le había hecho sentir cosas que nunca imaginó. Nadie le había dado un beso tan bonito como aquél. 'Pero tengo novio', se dijo a sí misma. 'No puedo hacerle esto, él me quiere!' Por la noche no cenó, tenía el estómago cerrado desde que Dani tuvo el accidente. Nada más comió una pera y un yogur, haciendo esfuerzos por no vomitar aquellos alimentos tan ligeros. Por la noche, se acostó en la cama pero dormir le era imposible, no podía parar de pensar en Dani y en su novio. '¿Cuál era mejor de los dos?' Uno tenía las virtudes que al otro le faltaban y los defectos que al otro le sobraban, y viceversa. Ninguno era perfecto para ella. Pero todo se le complicó cuando escuchó su móvil sonar.

- Sí?
- Hola cariño, soy yo, cómo estás?
- Bien.. esta mañana he ido a visitar a Dani
- Y cómo está?
- Ya ha despertado, pero ha perdido la memoria. - no debo de mentirle, no, no puedo hacerlo - Le he estado ayudando a recordar algunos momentos, y a su familia sobre todo.
- Pobrecito... Me cae demasiado bien ese chico. Bueno, cielo, te dejo, que tengo que coger un avión.
- Pues dónde vas?
- A verte, te echo demasiado de menos aquí en Barcelona.

#03. La única.

Pasaron cuatro meses desde comienzo de programa, nos encontrábamos en el mes de Septiembre de 2010. Mi relación con todo el equipo del programa era soberbia, no había nadie que me cayera mal. Eran mi familia en Madrid, cuando les necesitaba, acudían, fuera el día que fuera o la hora que fuese, nunca me fallaban. Ni yo les fallaba a ellos. En esos meses pasaron muchas cosas que hicieron que mi vida cambiara. Por ejemplo, Anna cortó con su novio. Era algo que se venía venir, pues ella busca a chicos interesados en relaciones estables, no como Miki, que sólo la quería para un polvo. Además, el programa se convirtió en un éxito, por lo que aguantábamos en antena hasta Enero, como mínimo. Pero las cosas no iban bien para todo el mundo. Para mí todo era una mierda, el único consuelo que tenía era el programa y, de vez en cuando, mi hermano. Y todo por no saber controlar mis sentimientos, ni saber tampoco controlarme yo. Mis amigos me habían dado de lado desde que les conté que me había enamorado de Anna, no se lo creían.

Era 20 de Septiembre, lunes, la semana comenzaba. Me desperté a eso de las 8:00 de la mañana, cuando me sonó el despertador, para ir a la radio. Los compañeros del programa "La Mirada Cítrica" me esperaban allí para comenzar el programa a las 10:22. Era un programa con bastante audiencia, y eso también me servía para seguir adelante, pues si por mis sentimientos fuera habría dejado de vivir hace muchos meses.

Salí del programa de radio, contento con las audiencias y cómo lo había hecho. Mi jefe, Juan Ramón Lucas, me dio la enhorabuena mientras me dirigía hacia mi coche y, como aún tenía tiempo, me tomé un café con él en la cafetería de los estudios. Después, caminé hacia mi vehículo. Monté, me puse el cinturon, la llave de contacto y abrí la ventanilla para que se ventilara un poco. Arranqué el motor, y comencé a conducir. Por el cristal ya bajado entraba un airecillo que hacía más amena mi conducción, pero que a la vez me molestaba en los ojos.  Llegué hasta una zona donde divisaba un cruce, a unos 25 metros, por lo que comencé a frenar. No frenaba. Los frenos no iban. Pisé más fuerte pero nada. Empecé a ponerme nervioso y tener miedo. El cruce se acercaba cada vez más y yo cada vez iba más rápido, pues la carretera era una pendiente hacia abajo. Un montón de coches parados. Quité el pie derecho del acelerador y cerré los ojos, intentando no ver así el final de mi vida...

* * * *

Los tubos recorrían mi torso, desde la barriga hasta la nariz. Tenía los ojos cerrados mientras inhalaba tranquilamente el oxígeno proporcionado por una máquina. "¿Estoy muerto?", me pregunté. No, si respiro no puedo estar muerto. Intenté recordar dónde estaba, y el por qué de esa incómoda situación. Escuchaba voces a mi alrededor, voces que no sabía distinguir en aquel instante. Abrí lentamente los ojos. Una chica morena, de pelo corto, que llevaba unas gafas en color lila estaba a mi lado. Con una bonita sonrisa, se acercó a mí.

- Vaya, Daniel, has despertado.

¿Daniel? ¿Quién era Daniel? ¿Y quién soy yo? ¿Y ese tipo regordete y con gafas sentado en el sillón? ¿Y la chica rubia que habla con él? ¿Qué me ha pasado?

-¿Qui... quién es Daniel? - conseguí preguntar, con voz ronca debido a mi pésimo estado de salud
- Daniel es usted, lleva aquí dos semanas, en un coma profundo. Es normal que no recuerdes nada. Ellos son Anna y Flo, no se han movido de aquí para nada.
- ¿Anna?

Anna, era lo único que recordaba. Sólo ella ocupaba mi mente, sin saber por qué. ¿Tan importante había sido para mí? Necesito saber más.

#02. Sí, mi vida ha cambiado.

Ya había llegado el día, día en el que una nueva vida comenzaba para mí. El edificio pintaba bien, alto, varias ventanas, y un amplio garaje que se podía observar desde las afueras. El muro donde se encontraba "Alcalá 518" estaba pintado con graffitis rojos sobre color negro, y se podía distinguir bastante bien la palabra "vértice 360" Nada más que divisaba un par de personas fuera, dos chicas morenas y altas y otra rubia, de espaldas, que me recordaba mucho a Annita, "Ya te haces ilusiones otra vez", pensé. ¿Cómo iba a ser Annita? Ella era más seria, más formal, más inteligente... no haría ningún programa como ése. Pero, cuando se giró, una sonrisa de imbécil invadió mi cara, haciendo que se me iluminaran los ojos. Ella se acercó a mí, también sonriente.

- Vaya Dani, cuánto tiempo ha pasado. - dijo sonriente - ¿Qué tal todo?
- Bien, en León con mi familia, y en Nueva York por mi cumpleaños.
- Me alegro mucho. Yo estuve en Mollet y en Roma
- Anda, qué bien - sonreí - ¿Y qué haces por aquí? ¿Has venido a verme?
- No seas tonto, anda. - rió - Me llamó Florentino Fernández la semana pasada, que contaba conmigo para un programa nuevo...
- A mí me llamó también - sonreí - Pero no esperaba encontrarte aquí.
- Bueno, es algo nuevo para mí, espero hacerlo bien.
- Seguro que sí. ¿Y qué tal con tu novio?
- Muy bien, nos hemos comprado una casa en Mollet y estamos empezando a amueblarla y esas cosas, lo malo es que ahora me tendré que venir a Madrid, y sólo nos veremos los fines de semana.
- Bueno, puedes contar conmigo si te sientes sola para dar una vuelta o ver una película... o lo que quieras.
- Muchas gracias Dani - sonrió - Ah, y siento no haberte llamado este tiempo, estuve liada y pensé que te olvidarías de mí...
- Me es un poco imposible olvidarme de ti, Annita, pero tranquila, que no pasa nada.
- Gracias, supongo. Bueno, me voy con las chicas, hablamos luego, ¿vale?
- Claro, hasta luego.

Sonreí mientras caminaba hacia las chicas, me separé de ellas y me apoyé en mi coche, suspirando. No sabía por qué me había sentado tan mal que me dijera que tenía novio. ¿Novio? Si era Miki, ya lo sabía, bueno, antes tenían algo informal, pero ahora quizás sería algo más. Y me alegraba, me alegraba por ella, mucho. Se merecía ser feliz, y ser feliz con él, que era un gran tipo. Desde que me lo presentó me caía bien, muy bien. Y seguía sin entender por qué noté que se me derrumbaba el mundo cuando me dijo que se había comprado una casa con su novio. ¿Me estaba enamorando? No, me respondí. Tú nunca te has enamorado, ¿por qué ibas a estarlo ahora? Pero recuerdo aquella frase de mi madre a mi hermano. "A todo el mundo le llega su alguien, tú la has encontrado".