- Claro - dije sonriente
- ¡No! - dijo el pequeño en alto - Yo no quiero que Anna duerma contigo.
- ¿Por qué? - preguntó
- Porque no es tu papá, es mi papá... y ya no quiero que seas mi mamá.
- ¿Por qué no?
- Porque eres mala, te has llevado a mi papá en mi sueño y no quiero - dijo con lágrimas en los ojos
El pequeño se abrazó a mi pierna y lloraba. Le cogí en brazos, y se abrazó a mi cuello. Notaba sus lágrimas resbalar libremente por él, con prisa. Anna y yo nos miramos a los ojos, noté tristeza en su mirada. Un rato después, se fue, y yo fui con el pequeño a mi habitación. Nos sentamos en la cama.
- ¿Por qué ya no quieres que Anna sea tu mamá?
- Porque ella es mala... en mi sueño se iba contigo, y tú me decías que ya no me querías.
- Eso nunca va a pasar
- ¿No?
- Claro que no... venga, vamos a dormir.
- Vale, papá.
Me acosté y el niño se tumbó abrazándome, con la cabeza en mi pecho, y al poco tiempo se quedó dormido. Yo me quedé mirando al techo y pensando en por qué habría tenido esa pesadilla. Entonces, me quedó claro que debía de olvidarme de Anna y centrarme más en mi hijo, que era lo que quería.
Por la mañana, el pequeño me despertó como casi siempre, moviéndome de un lado a otro en la cama, y me dio un beso en la mejilla.
- Buenos días, papá
- Buenos días chiquitín - sonreí - Venga, vamos a despertar a Anna que hay que desayunar
- Anna se ha ido
- ¿Qué?
- Sí... le dije que tú habías dicho que era mala y se fue...
- Pero, ¿por qué le dijiste eso?
- Porque no quiero que te vayas con ella y me dejes solo... Porque sé que si ella viene yo ya no seré nada para ti... - estaba a punto de llorar.
Le abracé fuerte y le susurré:
- Nunca te voy a dejar solo, ¿vale? Y ella tiene novio, no va a venir conmigo - sonreí - Anda, vamos a desayunar...
En ese momento, recibí un mensaje al móvil. Lo tenía en la mesilla derecha, por lo que el pequeño me lo acercó.
- Toma papá.
Cogí el teléfono y leí el SMS que acaba de recibir, desde un número definitivo.
"Los niños y los borrachos nunca mienten, lo que quiere decir que Danielito me ha dicho la verdad, no quieres que esté allí. ¿Por qué no lo dijiste desde el principio? Pero gracias por todo Dani... de verdad, gracias. Ya... nos veremos, o no. Ahora mismo lo último que quiero ver es a ti"
Miré al pequeño, que sonreía feliz, y le abracé. Y, entonces me doy cuenta de la verdad de mis sentimientos. "Anna, te quiero..." - susurré.
- ¿Qué has dicho, papá? - me preguntó el pequeño
- Nada, movidas...
- Te quiero papá... nunca te vayas con Anna