domingo, 11 de marzo de 2012

#05. ¿Por qué lo has hecho?

Estaba en el hospital, mirando al techo, suspirando y pensando en Anna. ¿Por qué le había mentido? Ni yo mismo lo sabía. O sí. Creo que sí que había una razón. Una buena razón. Y es que el amor nos vuelves mentirosos. Unas veces mentimos para bien, otras para mal. En este caso era para mal. Había mentido a Anna para sentirme bien conmigo mismo. Y eso no era lo correcto. Quería que ella fuera feliz, no yo. Y sabía que ella feliz no iba a serlo conmigo. Entonces cojo mi móvil y miro la hora. 04:34 de la madrugada. No puedo dormir, no tengo sueño. Busco en Vídeos > Favoritos, y encuentro un vídeo que nos hicieron unas fans con una canción que, creo, reflejaba mis sentimientos de aquel cruel momento de mi vida. Y así, tras escucharla más de 10 veces, consigo dormirme.

Escucho unos ruidos leves fuera de la habitación, consigo distinguir esas voces. Bueno, en realidad sólo una. La otra no la había escuchado en mi vida. Entonces, abro los ojos lentamente.

- Dani... - me dice Anna - ¿Cómo estás?
- Muy bien, cuqui, como siempre. ¿Y tú?
- ¿Cuqui? - preguntó el chico que estaba con ella

Ahí me di cuenta de que la acababa de cagar, totalmente. Anna me miró con cara inexpresiva, su novio la miró a ella y yo no sabía dónde esconderme.

- Es... el mote que tenemos como amigos - sonrió - No te preocupes
- ¿Amigos? - pregunté - Ayer tú misma me confirmaste que éramos novios cuando desperté.
- ¿Novios? - reprochó su compañero, furioso - Hasta aquí hemos llegado Anna, ésto no me lo esperaba de ti.

Se fue rápido y Anna se quedó mirando la puerta un rato. Recogió sus cosas y se dispuso a irse, triste. Yo no quería que se fuera, por lo que dije su nombre en alto.

- ¡Anna!
- ¿Qué quieres? - preguntó enfadada
- ¿Era... tu novio?
- Eh... no, lo eres tú...
- Anna, deja de mentirme. Sé que no somos novios. Lo sabía desde ayer.
- ¡¿QUÉ?! - gritó furiosa - ¡ERES UN GILIPOLLAS! ¿Por qué lo has hecho, Dani? ¿Por qué has jodido mi vida?
- Yo no te he jodido nada.
- Eso dices ahora. Pero me has jodido la vida varias veces. Y, ¿sabes qué? Que ya no lo conseguirás. Me voy a ir del programa y de tu vida. No quiero volver a verte nunca. Eres un... Dios, no hay palabras para describir lo gilipollas que eres, y que he sido yo creyéndote. Adiós.
- Pero...

Se fue sin dejarme tiempo a contestar. Y lo comprendí. Ella tenía razón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario