Sonreí después de que el pequeño me dijera aquello y me pidió que fuera con él a jugar. No lo dudé y caminé hacia su habitación. Andaba delante de mí ilusionado y cogiéndome la mano con fuerza. Desde luego mi hijo era lo mejor que tenía. Me había hecho olvidarme de mis sentimientos por Anna, todos menos la amistad que sentía por ella. Nos sentamos en el suelo y me dio un coche para que jugara con él a carreras.
[Narra Anna]
Desperté y estaba tumbada en el sofá, me extrañó, pues lo último que recordaba era que Dani estaba sentado a mi lado. Le busqué por toda la casa, hasta que llegué a la habitación de Danielito, donde estaba la puerta entornada. Me quedé escuchándoles desde fuera, pero decidí entrar. El niño me miró sonriendo.
- Mira, papi, ha venido Anna a vernos - dijo sonriente
Dani giró la cabeza y me miró sonriente. Yo también sonreí.
- ¿Quieres jugar?
- No puede, pequeñajo
- ¿Por qué?
- Porque... ¡¡vamos a merendar!!
Dani cogió al pequeño y se puso a hacerle cosquillas mientras el pequeñajo reía, y él también. Habían pasado tres años pero Dani había cambiado mucho, demasiado, y además para bien. Lo que no había cambiado eran mis sentimientos por Dani. Ahora le veía ejerciendo de padre soltero y me imaginaba que ejercía de padre conmigo y nuestro hijo. Pero la realidad no era esa. Dani me había olvidado y yo me iba a casar. Una buena realidad, creo.
[Narra Dani]
Al ver a Anna en la puerta sonriendo y mirarla a los ojos me di cuenta de que sus sentimientos por mí no habían cambiado, pero los míos por ella sí. Yo ya no la quería, para mí Anna era una amiga como Romina, Cristina... una amiga, y ya está. No iba a volver a sufrir por ella. Ella me dijo que le jodía la vida, así que, ¿para qué jodérsela más? Era tontería. Dejé de mirarla, cogí a mi hijo en brazos y nos fuimos los tres hacia la cocina. Anna estaba muy cariñosa por él, y él había cogido mucha confianza por ella, por lo que me daría pena cuando se fuera. Le corté un plátano y una manzana al pequeño y se la puse en un plato que llevó al salón. Se puso en la mesa de centro y le encendí la televisión, con el canal Disney Channel. Me quedé mirándole apoyado en el marco de la puerta principal del salón, con Anna a mi lado.
- Le he cogido cariño... - me dijo
- Es un niño encantador, se le coge cariño fácilmente - dije orgulloso
- Sí...
- Todos los días, cuando tenía el programa, me lo llevaba y lo dejaba en la zona de Ranking con Cristina y las maquilladoras
- ¿Sí?
- Sí, ya te dije que me es imposible separarme de él.
- Si te apetece... podemos ir los tres a dar una vuelta esta tarde.
- Me parece bien, que el niño se despeje un poco - sonreí
Cuando Danielito se acabó la merienda, me dio el plato y después un besito en la mejilla. Le cogí en brazos y fuimos a la habitación. Cogí una camisa y unos vaqueros de su armario, con las Converse rojas, y le vestí.
- ¿Dónde vamos, papá?
- A dar una vuelta, hijo, ¿vale?
- ¿Y podemos ir al parque?
- Claro - sonreí
Le terminé de vestir y se fue al salón. Después nos cambiamos Anna y yo. Salimos de casa y fuimos a un parque cercano a la urbanización de apartamentos donde vivía. Me senté en un banco con Anna mientras que el pequeño iba a jugar.
- No corras mucho por si te caes, ¿vale?
- Vale papá.
Poco después, ya estaba jugando con un par de niños de su edad en los columpios. Sonreía al verle tan feliz. Nos miraba un par de veces y nos saludaba a los dos. Se acercaba de vez en cuando para pedirme agua o descansar un rato. Anna decidió ir a comprar una bolsa de pipas para nosotros. Cuando llegó, comenzamos a hablar.
- Nunca imaginé que podías llegar a tener un hijo..
- Ni yo, pero la verdad es que es lo mejor que me ha pasado en la vida.
- Se ve... y él te quiere muchísimo, no te deja que te separes ni un momento y quiere que te busques novia.
- No Annita - dije riendo - no te confundas, el niño no quiere una novia para mí, el niño quiere una madre... y quiere que esa madre seas tú.
- ¿De verdad?
- De verdad... me lo ha dicho muchas veces.
- Pues... tal vez... pueda hacer un esfuerzo...
- ¿Cómo? ¿A qué te refieres? - pregunté sorprendido
- Que si quieres que ejerza como madre del niño... sólo tienes que pedírmelo una vez.
- Pero... tu vida... tu novio...
- Todo podría cambiar.
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