Ya había llegado el día, día en el que una nueva vida comenzaba para mí. El edificio pintaba bien, alto, varias ventanas, y un amplio garaje que se podía observar desde las afueras. El muro donde se encontraba "Alcalá 518" estaba pintado con graffitis rojos sobre color negro, y se podía distinguir bastante bien la palabra "vértice 360" Nada más que divisaba un par de personas fuera, dos chicas morenas y altas y otra rubia, de espaldas, que me recordaba mucho a Annita, "Ya te haces ilusiones otra vez", pensé. ¿Cómo iba a ser Annita? Ella era más seria, más formal, más inteligente... no haría ningún programa como ése. Pero, cuando se giró, una sonrisa de imbécil invadió mi cara, haciendo que se me iluminaran los ojos. Ella se acercó a mí, también sonriente.
- Vaya Dani, cuánto tiempo ha pasado. - dijo sonriente - ¿Qué tal todo?
- Bien, en León con mi familia, y en Nueva York por mi cumpleaños.
- Me alegro mucho. Yo estuve en Mollet y en Roma
- Anda, qué bien - sonreí - ¿Y qué haces por aquí? ¿Has venido a verme?
- No seas tonto, anda. - rió - Me llamó Florentino Fernández la semana pasada, que contaba conmigo para un programa nuevo...
- A mí me llamó también - sonreí - Pero no esperaba encontrarte aquí.
- Bueno, es algo nuevo para mí, espero hacerlo bien.
- Seguro que sí. ¿Y qué tal con tu novio?
- Muy bien, nos hemos comprado una casa en Mollet y estamos empezando a amueblarla y esas cosas, lo malo es que ahora me tendré que venir a Madrid, y sólo nos veremos los fines de semana.
- Bueno, puedes contar conmigo si te sientes sola para dar una vuelta o ver una película... o lo que quieras.
- Muchas gracias Dani - sonrió - Ah, y siento no haberte llamado este tiempo, estuve liada y pensé que te olvidarías de mí...
- Me es un poco imposible olvidarme de ti, Annita, pero tranquila, que no pasa nada.
- Gracias, supongo. Bueno, me voy con las chicas, hablamos luego, ¿vale?
- Claro, hasta luego.
Sonreí mientras caminaba hacia las chicas, me separé de ellas y me apoyé en mi coche, suspirando. No sabía por qué me había sentado tan mal que me dijera que tenía novio. ¿Novio? Si era Miki, ya lo sabía, bueno, antes tenían algo informal, pero ahora quizás sería algo más. Y me alegraba, me alegraba por ella, mucho. Se merecía ser feliz, y ser feliz con él, que era un gran tipo. Desde que me lo presentó me caía bien, muy bien. Y seguía sin entender por qué noté que se me derrumbaba el mundo cuando me dijo que se había comprado una casa con su novio. ¿Me estaba enamorando? No, me respondí. Tú nunca te has enamorado, ¿por qué ibas a estarlo ahora? Pero recuerdo aquella frase de mi madre a mi hermano. "A todo el mundo le llega su alguien, tú la has encontrado".
No hay comentarios:
Publicar un comentario